¿Tu cónyuge se quiere divorciar? 16 consejos para salvar tu matrimonio

¿Qué puedes hacer si tu cónyuge se quiere divorciar, el divorcio toca tu puerta y amenaza con destruir tu matrimonio? Toma estos consejos

Tu cónyuge ya te ha expresado el deseo de divorciarse, él quiere el divorcio, incluso te amenaza todo el tiempo con esta palabra que te aterroriza.

¡NO TE PREOCUPES! No estás solo, tú no eres el único que está sufriendo esta situación, no eres el único atemorizado y derrumbado.

Queremos que tengas presente es que Dios tiene un plan para ti y quiere antes que todo tu conversión. No te desanimes, es una lucha espiritual y si te unes con fe al amor de Dios, ÉL te va a ir dando las herramientas y la fuerza para ganar esta lucha.

El primer paso en la lucha es reconocer que somos muy pequeños, frágiles y que solos no podemos nada, que necesitamos de Dios.

El segundo paso es iniciar un proceso de conversión y cambio que implica acercarnos a Dios y volver a Él a través de los sacramentos (confesión y comunión), Misas frecuentes (mejor si fuese diaria) , visitas al Santísimo, muchísima oración, ayunos.

En corto tiempo te darás cuenta que Dios tiene el control de tu vida, te sentirás lleno de Dios y vas a poder dar una batalla digna de un hijo de Dios.

El tercer paso, una vez te sientas reconfortado, es inicia a dar tu lucha por tu matrimonio a través de la oración.

No conocemos el desenlace final de esta situación, pero lo que si te puedo asegurar es que vas a ser muy feliz y nunca más te sentirás agobiado, vacío, humillado porque vas a tener lo más importante en tu corazón y es a Dios. Teniendo a Dios lo tienes todo.

16 consejos para salvar tu matrimonio

Adicionalmente a todo lo que te hemos planteado, te presentamos 16 consejos que te pueden ayudar en este proceso:

 

1.- No contradigas a tu cónyuge.

Cuando tu cónyuge te manifieste el deseo de divorcio, dile que lo entiendes, que lo comprendes, dile que estás de acuerdo.

Tu cónyuge reclama el divorcio porque  siente que siempre está peleando contigo y siempre hay un argumento. Decir que estás de acuerdo con su decisión, bajará la tensión entre ustedes, evitará nuevos enfrentamientos, y le estás mostrando a tu cónyuge que comprendes como se siente.

Nadie quiere estar casado con una persona que se sale fácil de sus casillas, que frecuentemente grita, pelea, argumenta, critica, señala, y juzga. Acepta ante Dios que tienes problemas en tu matrimonio y en tus oraciones dile a Jesús que te ayude, que no te quieres divorciar, que te abandonas en sus brazos, que te dé mucha fortaleza y que te ilumine en este proceso.

Pídele a la Virgen María, tu Mamita del Cielo, que te acompañe, que te consuele y que bendiga tu matrimonio y a tu familia.

 

2.- Muéstrate firme, pero no argumentes.

Tu cónyuge se va a mostrar hostil, te va a querer culpar de todo, se va a mostrar frío, serio, enojado. Todo esto está perfecto para ti. Si lo criticas, si lo haces entrar en razón, si te justificas, etc… vas a tener el efecto contrario.

Entrégale tu cónyuge a Dios y pídele fortaleza y sabiduría para enfrentar los problemas y no argumentes absolutamente nada.

Pídele a nuestro Señor que no te muestres ante tu cónyuge derrumbado, que te vea fuerte, así te estés muriendo por dentro; pídele al Señor que te preste su rostro y a pesar del dolor que sientes que te vea valiente y dulce.

 

3.- No mostrar los sentimientos.

Cuando estés en una situación de manifestaciónd de divorcio, nunca le demuestres a tu conyuge que estás completamente enamorado, no le digas "te amo".

Primero debes manejar la hostilidad y enfrentar esta batalla espiritual, antes de mostrar tus sentimientos. Muéstrale que estás feliz con la decisión que se vaya a tomar, demuéstrale seguridad.

Ve al Santísimo o a la Santa Misa y deposita allí tus sentimientos, pero jamás le demuestres a tu cónyuge que "no puedes vivir sin él", que lo amas profundamente, pues esto creará el sentimiento contrario.

Debes entender que tu cónyuge recibirá tus "te amo" como presión, como atadura, como falta de libertad y pensará que sólo estás preocupado por ti mismo, te percibirá como egoísta, neurótico y manipulador.

 

4.- Deja el pesimismo atrás.

No digas que tu cónyuge no puede cambiar, que tu cónyuge nunca podrá cambiar sus actitudes, su pecado y manera de pensar. Recuerda que el enemigo está al acecho y le das poder con tu actitud derrotada.

Abandónate en Dios, Él es todopoderoso y puedes vencer esta batalla de la mano de Dios, que tiene todo bajo control.

 

5.- Adiós a las amenazas.

Jamás amenaces a tu cónyuge con que si te deja, harás esto o aquello.

Nadie quiere estar casado con alguien que constantemente manipula o amenaza, especialmente si las amenazas son sobre alejar a tus hijos de su presencia.

 

6.- Sé agradable y cortéz (aunque cueste)

Deja la hostilidad, tu mala cara, tu mal genio, tus lágrimas, tu cantaleta y cámbialas por cortesía, silencio, comprensión y no demuestres amor desesperado.

Actúa sereno y amable. No muestres mala cara, llanto, tristeza, angustia. Arréglate mejor que siempre, que te vean bien vestido, arreglado, cantando, feliz.

Nadie quiere divorciarse de una persona agradable.

 

7.- Sé receptivo.

Manifiéstale a tu cónyuge que estás de acuerdo con la situación y evita presionar, criticar, pelear. Muéstrale a tu conyugue que estás de acuerdo y comprendes sus sentimientos.

Recuerda es una batalla espiritual, no es contra tu cónyuge, es el enemigo quien quiere destruir tu matrimonio y es esa batalla la que vas a librar en la oración y de la mano de Dios.

Así que ora sin descanso, aumenta tu vida sacramental (comunión y confesión), asiste a Misa, proclama la Palabra de Dios, alaba a Dios, abandónate en Dios y El hará lo suyo.

 

8.- Actúa feliz, con sencillez y  dulzura.

Esto no es fácil, pues estás herido y tienes problemas muy serios, pero pídele a nuestro Señor que cambie tus lágrimas por una sonrisa, que cambie tu soberbia por humildad, que cambie tu forma de ser y te haga más sencillo y dulce.

Esta actitud la debes tomar siempre, debe ser tu constante (en tu trabajo, frente a tus amigos, frente a tus hijos, frente a tus familiares y sobre todo frente a tu cónyuge).

Así tu cónyuge ya no viva contigo, así no te dirija la palabra, él y tus hijos te están observando y se están llenando de motivos para culparte del fracaso de tu relación.

 

9.- Abre tu corazón al perdón.

Nunca te justifiques, ni te defiendas. Ábrete al perdón. El perdonar no exime a tu cónyuge de sus culpas,  pero sí te genera paz en el corazón.

El silencio hace parte fundamental en este proceso. Ofrécele a nuestro Señor todos tus sentimientos.

 

10.- Callar en vez de hablar tanto.

No trates de tener conversaciones largas y profundas con tu cónyuge, esto puede empeorar las cosas. Tu cónyuge  está a punto de tomar una decisión en su vida y tratar de hacerlo entrar en razón es presionarlo, bombardearlo. Cambia tus conversaciones hacia él, por frases cortas y agradables.

Pídele a nuestro Señor que te enseñe a callar, y a cambiar tus diálogos o cantaletas por oraciones.

Es en Dios en quien vas a confiar, no en lo que ves externamente en tu cónyuge.

 

11.- No trates de corregir.

No trates de mostrarle a tu cónyuge que su punto de vista está mal y que tú quieres otra cosa de él, que quieres corregirlo.

Tu cónyuge puede cambiar cuando él empiece a actuar por sí mismo, sin reclamos, sin reproches, sin presiones.

 

12.- No hables mal de tu cónyuge.

No cuentes tus problemas a tus familiares y amigos. Ellos no te van a resolver los problemas y, aunque con la mejor intención, podrían darte un mal consejo que te haga retroceder en el proceso y merme tu fe.

Muchas personas en lugar de ayudar te descontrolan, te hacen perder tu confianza, opinan sin fundamento y al final te sientes solo, vacío.

Abandónate en Dios, cuéntale todo a Dios, pídele fuerzas al Espíritu Santo, desahógate ante el Santísimo. Ora sin descanso, pídele a la Madre del cielo que te ayude y te acompañe. Y suelta a tu cónyuge y ponlo en manos de Dios. Él lo cuidará y lo pondrás a salvo en Sus manos.

 

13.- La bendición.

Bendice a tu cónyuge, a tus hijos, a tus familiares e incluso a tus enemigos. La bendición es poner en manos de Dios a todas estas personas y las bendiciones regresarán a ti en bendiciones.

Jamás maldigas a nada y a nadie, pues el enemigo es astuto y también hará lo suyo de su parte.

 

14.- Aprovecha el tiempo.

Si tu cónyuge sale y quedas solo en casa, actúa feliz, disfruta tu libertad, disfruta de tu nuevo tiempo para estar con Dios, con las personas que realmente te aprecian, con tus hijitos.

Dale gracias a Dios por todo lo que te provee y por el nuevo espacio que tienes para ti.

 

15.- ¡No te desesperes!

Cuando uno está desesperado no consigue nada. Actúa con tranquilidad y paz.

Si necesitas un crédito de un banco, si demuestras una gran necesidad, con seguridad te lo van a negar. Igual sucede con tu cónyuge.

 

16.- No involucres a tus hijos

Demuéstrale a tu cónyuge que harás que tus hijos lo respeten y lo amen. De esta manera le demuestras todo tu amor, sentirá que nadie más lo quiere y lo respeta como tú, y tus hijos estarán más tranquilos en medio de este conflicto

Tu cónyuge y tus hijos sabrán valorar los esfuerzos que haces por tu matrimonio.

Recuerda las cosas que NO funcionan y que NO debes hacer:

  • Inundar de emails u "estados" alusivos al problema en las redes sociales.
  • Cantaletas.
  • Muestras de amor excesivas.
  • Indiferencia total.
  • No dirigirle la palabra.
  • Ser orgulloso.

Esperamos que este artículo sea de bendición para ti. COMPÁRTELO, tal vez estés ayudando a alguien que lo necesite.

 

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Publica: Coordinación de Prensa y Comunicaciones Canal Cristovisión

Fuente: PildorasdeFe.net

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Posted by carolavila