XXVII Domingo del Tiempo ordinario - Ciclo C

Viernes, Octubre 4, 2019

A lo largo de estos meses en nuestro país hemos discutido en diferentes ambiente acerca de lo mejor que pueda pasarle a nuestro país. Seguramente no hemos parado de dialogar y algunas veces "apasionadamente" en la familia, en el trabajo y en la calle sobre las decisiones mas adecuadas que hemos de tomar y que hoy refrendaremos con nuestro voto. En este ejercicio democrático estamos llamados a tomar una decisión personal e individual que fruto de nuestro discernimiento, de la oración y la meditación ha de conducirnos a la toma de una decisión en conciencia sin ser coartados por nada ni por nadie.

Desde la perspectiva cristiana podríamos decir que no se trata de una disputa política o partidista dado que está en juego la vida, el futuro de una nación que no soporta más las consecuencias de la guerra, la maldad y la injusticia que nos han acompañado por más de cincuenta años. Con esto en mente, podemos ver como la palabra de hoy nos invita a salirnos de toda disputa política para tener una mirada de fe sobre el mundo y nuestro País. Ante el cuestionamiento fuerte que hace el profeta Habacuc a Dios sobre el mal y la injusticia que llevan al desespero y a la muerte, el Señor le responde contundentemente: "El malvado sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad" (Ha 2,4). Podríamos preguntarnos: ¿quién es el malvado?, o ¿quién es el justo?. Tal vez, al intentar contestar estos interrogantes podemos caer en la tentación de identificar al malvado como aquel que piensa distinto a nosotros y considerar que el justo es aquel que se identifica con nuestros ideales y formas de pensar; sin embargo, el cristiano, como lo afirma la carta a Timoteo que hemos escuchado hoy; siempre ha de suplicar que se reavive en la vida el don de Dios, de tal manera que compartiendo con todo tipo de personas, se pueda vivir en un espíritu de fortaleza, amor y buen juicio.

Hoy, más que nunca, nos unimos al clamor de los apóstoles a Jesús en el evangelio: "Señor, auméntanos la fe" (Lc 17,5). No podemos permitirnos pensar que nuestro País y nuestro mundo van a sucumbir frente a las acciones del mal. En toda situación y en todos los momentos de la historia el Señor nos invita a tener una fe tan fuerte que sea capaz de creer que el Dios del universo, el Dios que habita en nuestro País puede arrancar el mal del corazón de todos, en especial del malvado y poderoso. Dios llama a la conversión al que se proclama "no necesitado de Dios".

A todos los que nos ha tocado vivir esta época caracterizada por ser "época de transición y de cambios profundos" estamos llamados a aumentar la fe en Jesucristo, fe que nos lleve a seguir proclamando con nuestra vida el reino de Dios como signo de victoria sobre el mal y la injusticia. Con toda seguridad, la certeza absoluta de reconocer que somos "siervos inútiles" que solo "hemos hecho lo que teníamos que hacer", sea el legado, la herencia más importantes que dejemos a nuestros hijos, a las actuales generaciones que regirán los destinos de nuestra nación. Se trata entonces de cimentar la confianza en el proyecto salvador de Dios, de sembrar la semilla poderosa que si se le permite crecer en el corazón de todos los colombianos produce paz, reconciliación y justicia para todos. Que la Santísima Virgen, nos acompañe siempre para proclamar la confianza en Dios que favorece a los que sufren y a los humildes de corazón.

Anteriores Homilias

  • Viernes, Diciembre 06, 2019

    La celebración que nos convoca hoy es muy, muy especial, es la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Esta celebración es de especial aprecio y agrado para todos aquellos que reconocemos en María a la Madre del salvador, a aquella mujer que intercede por nosotros ante su hijo, ante el padre.

  • Viernes, Noviembre 29, 2019

    Como lo habíamos recordado el pasado domingo cuando dábamos por terminado el año litúrgico con la celebración de la fiesta de Cristo rey; hoy iniciamos el nuevo año litúrgico con el domingo de adviento. A partir de hoy y durante estas cuatro semanas nos vamos a detener a reflexionar y a orar en una dimensión muy hermosa y profunda de nuestra fe: la alegre espera, la certeza que el que viene, el niño de Belén, llegará para salvarnos, para sembrar en nuestra vida el amor y la ternura propias de nuestro Dios.

  • Viernes, Noviembre 22, 2019

    Con la solemnidad de Jesucristo rey del universo que celebramos hoy, los católicos de todo el mundo damos por terminado el año litúrgico. En esta solemnidad hacemos memoria la proclamación definitiva del Padre del cielo quien nos recuerda como en su hijo se encuentra el fundamento de todas las cosas porque es en él donde Dios ha manifestado todo su señorío y su poder al constituir a Cristo como Señor de todos; es por ello que nosotros lo reconocemos como Rey del Universo.

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