XII Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Sábado, Junio 20, 2020

Muy queridos hermanos. Continuando la reflexión y la oración que realizamos cada domingo a partir de las lecturas que nos propone la liturgia; nos encontramos hoy ante una realidad existente desde el mismo comienzo de la Iglesia: la persecución que sufren aquellos que deciden seguir radicalmente a Dios.

No es difícil evidenciar esta situación en diversos lugares del mundo. Un ejemplo de ello son las persecuciones y los martirios a los que se ven sometidos los cristianos del Medio Oriente; por su fe en Jesucristo se ven casi que obligados a cambiar de religión para poder acceder a los derechos que tienen como ciudadanos de aquellos países de mayoría Islámica. No menos grave, aunque con menor intensidad, son las persecuciones y sufrimientos a los que se ven abocados algunos cristianos de occidente, región que aunque profesa ser de mayoría católica, también evidencia signos de hostilidad y maltrato a quienes profesan la fe en Jesucristo y en la Iglesia, a quienes con su testimonio de fe, honestidad y servicio al prójimo mostrando con su testimonio que su conciencia está plenamente iluminada y guiada por el amor de Dios que los llevará inclusive a dar la vida por el seguimiento y la fe en Jesucristo. Son valientes en este siglo todos estos cristianos perseguidos, debemos, orar por ellos, ayudarlos y edificarnos con su testimonio de sufrimiento y adversidad para aprender a ser valientes ante las persecuciones que también podemos vivir al tomar en serio el mensaje de Jesús.

Ante ésta situación de persecución que sufren nuestros hermanos cristianos; bien podríamos preguntarnos hoy: ¿Qué hacer cuando se experimenta cualquier tipo de persecución por ser fiel a nuestras tradiciones y a nuestra fe? Veamos las pistas que nos da la palabra de Dios en este domingo para responder a este interrogante. Parece que el profeta Jeremías experimentó una fuerte persecución al cumplir lo que Dios le pedía; el Profeta sufrió y hasta deseo que Dios le quitara la vida, sin embargo, nunca lo abandonó esta certeza: “Pero el Señor es mi fuerte defensor: me persiguen, pero tropiezan impotentes” (Jr 20,11). También el mismo Jesucristo nos lo indica hoy: “No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse” (Mt 10,26) y luego afirma: “ No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo al infierno” (Mt 10,28).

Es posible que se experimente mucha desolación y hasta injusticia por haber vivido fielmente lo que el Señor nos pide, sin embargo, ese dolor no debe traducirse en rencor o resentimiento frente a Dios, reprochándole su silencio o aparente ausencia frente al mal que se nos comete. Como bien lo afirman las lecturas: Dios es nuestro defensor, nuestra fuerza, nuestra alegría en medio de las dificultades. Nuestra fe en él no permitirá que alberguemos en el corazón rencor alguno o sentimientos de venganza hacia quien nos haya hecho daño, o por quien nos hay causado sufrimiento por alguna persecución.

Ante estas situaciones de dificultad a causa de nuestra fe, pidamos la gracia de ser como Jesucristo: obediente al Padre hasta las últimas consecuencias. Afirmemos nuestra fe en la certeza de que todo lo que se vive de Dios por su poder y su gracia; no olvidemos nunca que él puede transformar todo en bendición y salud para nosotros. Cuántas veces miramos atrás y descubrimos que de una injusticia o maldad que aparentemente nos hicieron, el Señor ha sacado cosas buenas, nos ha abierto nuevos horizontes y hemos visto nuevas posibilidades. Estar en las manos de Dios, confiar en su voluntad es garantía segura que lo que viene siempre es mejor que lo que pasó.

-Padre Ramón Zambrano-

Anteriores Homilias

  • Sábado, Junio 13, 2020

    Cuando en un texto de la Palabra continuamente se repite un término o una frase, tenemos que preguntarnos: ¿qué intención tiene el autor del texto para que no pasemos desapercibidos ante esa expresión? Esto sucede en la lectura del libro del Deuteronomio, en el versículo 2 el autor afirma: “acuérdate del Camino del Señor”, luego en el versículo 14, dice “No te olvides del Señor”. Las afirmaciones evidencian un continuo “recuerda”, “ten presente” lo que Dios ha hecho contigo.

  • Sábado, Junio 06, 2020

    Es hermosa la manera como desde el antiguo testamento se percibe a Dios, las más antiguas tradiciones bíblicas lo presentan como aquel que desea estar en medio de su pueblo: “El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí” (Ex 34,5). A diferencia de “otros dioses” a quienes les complacen excesivos sacrificios, y poseen inmensos santuarios. El Dios de Israel se descubre diferente es verdadero porque es “compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad” (Ex 34,6).

  • Sábado, Mayo 30, 2020

    Muy queridos hermanos en la fe. Con la solemnidad de Pentecostés que hoy celebramos, hemos llegado al final del camino de la pascua. Durante este tiempo, el espíritu de Dios nos ha acompañado y guiado y nos ha Permitido reconocer la ruta que emprendieron los primeros creyentes después de la muerte y resurrección del Señor. Como vimos, en un comienzo, ese camino estuvo lleno de temor y dudas:

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