PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Domingo, Febrero 18, 2018

Génesis 9,8-15     Salmo 24    1 Pedro 3,18-22     Marcos 1,12-15

Entre dos situaciones nos pone la palabra de Dios en este primer domingo de cuaresma. La primera frente al nuevo pacto de Dios con los hombres luego del diluvio: "Esta es mi alianza con vosotros: ningún ser vivo volverá a ser exterminado por las aguas del diluvio" (Gn 9,11). Como el retoño de un nuevo fruto, o el inicio de un nuevo mundo, Dios quiere empezar otra vez con la obra de la creación y con quien puso en ella como administrador: el hombre. Un pacto de Dios con los hombres que  tiene como garantía la voluntad total y permanente de ayudar al hombre y darle la salvación.

Y la segunda situación es Jesús impulsado por el Espíritu en el desierto, donde es puesto a prueba cuarenta días por  Satanás. El texto de Marcos será el que menos detalles ofrezca de entre los evangelistas acerca de lo acontecido en el desierto. Sin embargo destacará una doble experiencia de Jesús en dicho lugar: "vivía con las fieras y los ángeles le servía" (Mc 1,13 b). También el camino nuestro en estos cuarenta días será muy similar al de Jesús, permanentemente tentados por el Maligno experimentando la debilidad y la tribulación, pero a su vez viviendo asistidos por la presencia paternal de Dios que nos cuida y fortalece.

Es el desierto el lugar del encuentro con Satanás y es el desierto también el lugar del encuentro íntimo con Dios que   transforma la vida y instruye el corazón: "Señor enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas" (Sal 24). Impulsado por la fuerza del Espíritu y luego de este combate entre Jesucristo y Satanás, el evangelista Marcos  pone a Jesús a andar por toda  la Galilea a proclamar el cumplimiento total del pacto de amor entre Dios y su pueblo. La victoria de Dios sobre el Mal es una realidad, la soberanía de Dios sobre todo lo que entristece, esclaviza y daña es una realidad. Jesús vive seducido por el proyecto de su Padre y vive en el desierto una experiencia victoriosa en la que siente a Dios como su protector que lo defiende frente a las pruebas del Demonio.

Quiere compartir con todos lo que ha descubierto en el desierto: que Dios protege del mal y cuida a quien se resguarda en su Voluntad. Aun saliendo del desierto y conociendo la noticia dramática acerca del arresto de Juan el Bautista, el Señor sabe que  las armas tentadoras de Satanás (poder, seducción, riqueza, injusticia, asesinato, etc), no son suficientes frente al anuncio del Reino de Dios. Como Jesús que venció al Diablo, porque se abandona plenamente en Dios su Padre, solo se necesita que cualquiera pueda cuestionarse y replantearse acerca de la fiabilidad y pocas garantías que ofrece el Tentador, por eso solo será necesario acoger este llamado: "Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15)

En esta semana de cuaresma, acojamos a Jesucristo en nuestra vida, experimentemos como Él lo hizo al Padre bueno que viene en nuestro auxilio cuando sufrimos y somos tentados. Su Reino de amor está en medio de nosotros y en nuestros corazones: "El Señor es bueno y recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, y enseña su camino a los humildes" (sal 24) enseña su camino a los humildes

 

Padre Ramón

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